sábado, 22 de septiembre de 2012

Los puentes de Madison





6 de agosto de 1978

Querida Francesca:

Espero que te encuentres bien. No sé cuándo recibirás esta carta. Algún tiempo después de mi partida. Tengo sesenta y cinco años, y hoy hace trece que nos conocimos, cuando entré en tu sendero para pedir indicaciones.

Espero que este paquete no perturbe tu vida en modo alguno. No podría soportar pensar que las cámaras queden en estuches gastados en algún negocio de segunda mano, o en poder de un desconocido. Estarán bastante estropeadas cuando te lleguen. Pero no tengo a quien dejárselas, y te ruego que me perdones por ponerte en riesgo enviándotelas.

Entre 1965 y 1975 estuve casi todo el tiempo viajando. Para alejar la tentación de llamarte o ir a verte, una tentación que tengo virtualmente en todos mis momentos de vigilia. Acepté todas las misiones que pude fuera del país. A veces, muchas veces, me dije: "Al diablo, me voy a Winterset. Iowa, y me llevo a Francesca conmigo a cualquier costo".

Pero recuerdo tus palabras, y respeto tus sentimientos. Tal vez tengas razón; no lo sé. Lo que sé es que salir de tu sendero esa calurosa mañana de un viernes fue lo más duro que me tocó hacer en la vida. En realidad dudo de que muchos hombres hayan hecho jamás algo tan difícil.

Dejé el National Geographic en 1975 y dediqué el resto de mis años de fotógrafo a cosas elegidas por mí, haciendo algún trabajo donde lo encontraba, temas locales o regionales que sólo me obligan a estar afuera por unos días cada vez. Desde el punto de vista financiero es duro, pero me las arreglo. Siempre me las he arreglado. Gran parte de mi trabajo gira alrededor de Puget Sound, y eso me gusta. Parece que cuando los hombres envejecen se acercan al agua.

Ahora tengo un perro, un perdiguero dorado. Lo llamo "Camino", y viaja conmigo casi todo el tiempo, sacando la cabeza por la ventanilla, buscando buenas presas. En el setenta y dos me caí de un acantilado en Maine, en el parque nacional de Acadia, y me fracturé un tobillo. Con la caída se rompieron la cadena y el medallón. Afortunadamente cayeron cerca. Los encontré y mandé repararla cadena a un joyero.

Vivo con el corazón cubierto de polvo. Esa es la mejor manera en que puedo expresarlo. Hubo mujeres antes de ti, algunas, pero después de ti ninguna. No hice ningún voto de celibato; sencillamente no me interesan.

Una vez vi un ganso en Canadá a quien unos cazadores le habían matado la pareja. Sabes que se aparean para toda la vida. El ganso anduvo en círculos alrededor del estanque durante muchos días después de lo sucedido. Cuando lo vi por última vez nadaba solo en medio del arroz silvestre, siempre buscando. Supongo que la analogía es demasiado obvia para el gusto literario, pero es así como me siento.

En mi imaginación, en mañanas neblinosas o en tardes en que el sol se pone sobre las aguas al noroeste, trato de pensar qué puede ser de tu vida y qué estarás haciendo mientras pienso en ti. Nada complicado… salir al jardín, sentarte en la hamaca del porche, estar de pie ante la pileta de la cocina. Cosas así. Recuerdo todo. Tu olor, tu sabor de verano. La sensación de tu piel contra la mía, tus susurros cuando te amaba.

Una vez Robert Penn Warren usó esta frase: "… un mundo que parece abandonado de Dios…". No está mal, se parece bastante a lo que siento a veces. Pero no puedo vivir siempre así. Cuando esos sentimientos se hacen demasiado intensos, cargo las cosas en Harry y me voy de viaje por unos días con Camino.

No me gusta tenerme lástima. No soy de esa clase de hombre. Y la mayor parte del tiempo no me siento así. En cambio me siento agradecido por haberte encontrado. Podríamos haber pasado uno junto al otro sin percibirnos, como dos porciones de polvo cósmico.

Dios o el universo, o lo que uno elija para nombrar los grandes sistemas de equilibrio y orden, no reconoce el tiempo terrestre. Para el universo, cuatro días no es distinto de cuatro mil millones de años luz. Yo trato de tenerlo siempre presente. Pero, al fin y al cabo, no soy más que un hombre.Y todas las elucubraciones filosóficas que puedo conjurar no me salvan de desearte, todos los días, a cada momento ni del despiadado gemido del tiempo, el tiempo que nunca puedo pasar contigo, dentro de mi cabeza.

Te amo profundamente, totalmente. Y será siempre así.

El Ultimo cowboy, Robert

P.S.: El verano pasado le puse un motor nuevo a Harry. Anda muy bien.


‎"Los Puentes de Madison County" . Autor: Robert James Waller
(fragmento)


domingo, 5 de agosto de 2012

Por favor, cuida de mamá. Shin Kyun-Sook



Por favor, cuida de mamá de Shin Kyung-Sook es  un libro conmovedor. Nos cuenta una historia sencilla, tierna, triste, que va desgranando sentimientos tan universales como el amor, el sacrificio, los sueños, las relaciones familiares, que te atrapa y no te deja despegarte  hasta que llegas al final.
Contada con un narrador en segunda persona, dónde los personajes de la familia nos van mostrando sus recuerdos, sus razones y su sentimiento de culpabilidad.
La hija por no estar más pendiente de su madre y dejarse absorber por su trabajo,  aún sabiendo que su madre padecía grandes jaquecas y problemas de salud.
 El hijo primogénito por el que su madre siempre luchó y sacrificó para que estudiara para fiscal, del que se sentía muy orgullosa,  con el que vivió primeras experiencias como madre, inolvidables.
El marido, que no quería estar en su casa pero que no podía pasar fuera de ella más de dos estaciones y volvía  cuando se cansaba de estar por ahí, ignorando a su mujer, andando siempre delante de ella a prisa, sin escucharla ni tenerla en cuenta. Cuando ella desaparece es cuando se da cuenta de todo lo que ella  hizo por él durante toda la vida y lo que la necesita.  Y la propia protagonista que observa a su  hija menor con sus hijos, recuerda los buenos momentos y se lamenta de haberle reprochado que se dedicara a cuidar de sus hijos. 
Una historia contada con una sensibilidad y sencillez que desarma y  conecta con el lector. Muestra la indiferencia de los hijos hacia los padres mayores y el no querer molestar de estos. El desencuentro y como los recuerdos vuelven y hacen recapacitar a cada uno de los personajes cuando ya es demasiado tarde. Una crítica a la sociedad actual, a las relaciones familiares.
Una novela sobre la pérdida, la culpa, los secretos inconfesables y los miedos de una familia, sentimientos que se hacen conscientes cuando desaparece la madre.

Damos por descontado que nuestras madres están a nuestro lado para ayudarnos de forma incondicional, y que siempre estarán ahí. Pensamos que han nacido para ser madres. Pero antes fueron niñas, y mujeres, como lo somos nosotras ahora. Con este libro quería dar voz a esas mujeres. Mi madre es la energía detrás de mis textos.
Una madre y una hija pueden conocerse muy bien o ser dos completas desconocidas.
Tú fuiste mi secreto. Estuviste en mi vida, una presencia que nadie que me conoce imaginaría. Y aunque nadie sabía que estabas en mi vida, fuiste la persona que me ofreció una balsa en cada rápido y me ayudó a salir ilesa de la corriente. Me alegraba que estuvieras allí. He venido  a decirte que fui capaz de vivir mi pida porque podía acudir a ti cuando estaba preocupada, no cuando me sentía feliz.
Ahora tengo que irme.

La autora Kyung-Sook Shin (nació en Corea del Sur en 1963. Estudió Creación Literaria en la Universidad de Seul y su primer éxito vino de la mano del Premio de Nuevos literatos de la Revista Munye Joongang en 1985. Muy reconocida en su país, ‘Por favor, cuida de mamá’ ha tenido un éxito sin precedentes en Corea. Para que os hagáis una idea la tirada media de un libro en su país es de 3.000 a 5.000 ejemplares, pues en tan sólo diez meses esta novela llevaba ya más de un millón de ejemplares vendidos. Esta novela supone también su lanzamiento internacional

Título: Por favor, cuida de mamá
Autora: Kyung-Sook Shin
Traducción: Aurora Echevarría
Editorial: Grijalbo
Año de publicación: 2011
Páginas: 237
ISBN: 9788425346255


martes, 19 de junio de 2012

Y yo con estos pelos


Y yo con estos pelos


Mi vida ha cambiado mucho en poco tiempo, ya no puedo ir a dónde quiero, ahora  me llevan dentro de una bolsa deportiva. El ganapán, es un tipo alto que camina a largas zancadas. Bastante huraño con voz seseante.
  Viajamos en autobús, menos mal que fue un trayecto corto, me llevó atrapada entre sus fétidos pies. Una señora le preguntó que si lo de la bolsa era un perrito o un gato. Él negó emitiendo un gruñido, supongo que con mirada hostil incluida, porque a la tipa no se la volvió a escuchar más. Por la noche, el zancudo me arrojó dentro de un contenedor de basura, reboté en el fondo, haciéndome un chichón en la frente, le llamé imbécil, pero creo que  no me escuchó.
 Aquí no hay quién viva, revuelta con tanto desperdicio, estoy por suicidarme dejándome caer dentro del triturador del camión. Apesta, es poco ventilado, oscuro y la gente no se para nunca a cotillear cerca. Merodean cucarachas enormes, que me hacen cosquillas con sus antenas en la nariz y estornudo sin parar. Cuando dejan la tapa abierta, respiro a fondo y las escupo fuera. Miro al cielo y maldigo al zancudo que me dejó caer aquí.
Hay parroquianos que tiran la basura por la mañana y la bruja de la panadería de enfrente, les echa la bronca, además de mal de ojo.
Por la tarde, esto está muy concurrido, me van cayendo encima bolsas de orgánica, de envases, periódicos, ropa vieja... ¿es que nadie recicla? Hay veces que llegan unos individuos con unos pinchos y rebuscan en las entrañas del contenedor. Estuvieron a punto de saltarme un ojo, les grité ¡brutos imprudentes! y se esfumaron.  Y eso, que desde que estoy en esta situación no tengo ánimos para hablar con nadie, total ¿para qué?, ¿quién me escucharía?, ¿alguien me entendería? Quisiera salir de aquí, por eso no hago más que planear la fuga,  pero lo mire por dónde lo mire, todo son complicaciones. Esto de no tener ni pies ni brazos, jode un montón.  Porque lo de no tener cuerpo no lo llevo tan mal, me ahorra un montón de quebraderos de cabeza,  ya no tengo que pensar qué ropa ponerme para que no se me noten las lorzas, ni hacer la dieta de la alcachofa, ni morirme de hambre para perder unos míseros gramos que volvía a recuperar en el primer ataque de hambre. 
Trato de salir de aquí con dignidad, pero no es nada fácil, uno de los intentos fallidos fue cuando echaron  unos zapatos viejos, y probé a saltar subida en ellos para fuera, pero más bien parecía que estaba bailando claqué, ¡si es que no hay manera! en esas estaba cuando le pisé la cola a una rata. Chilló y luego se quedó mirándome, arrugó el hocico, se acercó y me olisqueó.  No sé si intentaba  darme un beso pero de lo que sí estoy segura es de que por poco me dio un mordisco en la oreja, ―lo que me faltaba― decapitada y sorderas. Grité tan fuerte que huyó dando un brinco.  No sé a cuento de qué apareció la policía. Fui descubierta y ahora estoy  en el instituto forense, flotando dentro de un bote de formol y yo con estos pelos.

                               ©Loli Pérez                             Málaga, Mayo de 2012


miércoles, 6 de junio de 2012

42º Feria del libro de Málaga 2ª parte

                               Esta tarde en la feria del libro ciclistas lectores,
                                     buena combinación cultura y deporte.


Paseantes, y curiosos.

                             El escritor, Luis García Montero en la caseta de Rayuela.

                                            Con las niñas del club de lectura de la Provincial.

                              En la mesa durante el coloquio con los clubes de lectura de la provincia
                             sobre el libro "Una forma de Resistencia"


                                                  

sábado, 2 de junio de 2012

42º Feria del libro en Málaga






Esta  mañana se ha inaugurado la 42º Feria del libro de Málaga. A eso de las trece horas han pasado las autoridades saludando a los libreros por casetas. Este año muchas menos, creo que de los años que recuerdo este es el que me ha dado más pena ver tan pocas. Ya sea por la crisis, por los altos precios que el Ayuntamiento les cobra a los que tienen la valentía de alquilar una caseta y estar allí, por la irrupción del libro electrónico, por el mucho trabajo que tiene montar el tinglado y desmontarlo...

La verdad es que es indignante que siendo una ciudad grande, con un montón del clubes de lectura, de escritores estupendos que viven y trabajan en  Málaga: J.A.Garriga Vela, Guillermo Busutil, Antonio Soler, Pablo Aranda, Álvaro García, Aurora Luque, Isabel Bono, J.J. Muñoz Rengel, Miguel Angel Oeste, Camilo de Ory, Julio Cesar Jiménez, Inés María Guzmán, Bujalance, Alfredo Taján, Cristina Consuegra, Andrés Reina Agero... y tantos otros que en este momento se me quedan en el tintero y les pido disculpas por no ponerles a todos.
Esta mañana la mayoría de la gente pasaba sin comprar y lo que es peor,  casi sin pararse a mirar los libros, a tocarlos a hojearlos. Con miedo a que se les tentara a comprar alguno.

Inma de librería Lafer (caseta 26)  cree que estaría bien que aquí en Málaga hubiera como en Madrid en el paseo Recoletos unos puestos fijos todo el año. El alcalde dijo que no había sitio.
Un lector comentó que lo interesante sería poner la feria en la Plaza de la Constitución, que es un sitio por dónde  pasa mucha gente y recordó que antes se celebraba allí,

También hablé un momento con las chicas de Casa del libro, que tienen muy buenas recomendaciones de  novedades, clásicos y libros "delicatesse" como les llaman ellas.

En fin, que después de hojear varios libros me traje alguno para casa, entre ellos el de Luis García Montero "Una forma de resistencia"  que estará el martes en el Rectorado en un encuentro con los Clubes de Lectura de la provincia.

Espero que a lo largo de la semana los malagueños se vuelquen con su Feria del libro.