
Se sentía impulsada por un viento herético, un viento sur que brotaba dentro de sí misma y que la hacía reverdecer y espejear como un gran balandro viento en popa. Se sentía navegar mientras subía en el ascensor, mientras hacía la maleta, muy pequeña, donde embutió toda suerte de innecesarias cosas y algunos libros y salió con ella a rastras. Se sentía navegar y florecer al entrar en la habitación...
Sigo con "Una ventana al norte" de Álvaro Pombo