Llovió durante toda la noche. Abrí la ventana y aspiré el olor a tierra mojada.
Miraba aquellas ruinas. Sentía cosas que no se pueden explicar.
El invierno había llegado. Y me hacía replegarme como una tortuga dentro de su caparazón.
No podía evitar ese sentimiento.
Es inútil luchar contra el humo que no te deja ver, contra las palabras que no quieren salir.