En el blog El hogar de las palabras, encontré una reseña sobre esta película. Me llamó la atención que fuera una adaptación mexicana, de la novela Madame Bobary en versión actual y me atrajo la crítica y la temática.
Esta película no es de las que se va a pasar un rato entretenido y ameno. No sé si resulta más dura por el contraste del blanco y negro, los primeros planos, o la banda sonora, además de la historia en sí, que son implacables con el espectador. Hubo un momento en que sentí ganas de abandonar la sala, que se me revolvieron los sentimientos ante lo que me iba mostrando, con lentitud esta película Arturo Ripstein.
Una mujer angustiada por el rechazo de su amante, que vive en un ambiente sórdido, con unas relaciones familiares desangeladas. Todo ello expuesto de forma visceral y austera.
Locura de amor, pasión obsesiva, que Ripstein sigue por los distintos pisos de un edificio decadente, observando con una cámara que registra en largos planos la debacle vital.
Todo muy intenso, alimentado por ingobernables destinos, al límite entre la emoción contenida y la sobreactuación.
Una mujer angustiada por el rechazo de su amante, que vive en un ambiente sórdido, con unas relaciones familiares desangeladas. Todo ello expuesto de forma visceral y austera.
Locura de amor, pasión obsesiva, que Ripstein sigue por los distintos pisos de un edificio decadente, observando con una cámara que registra en largos planos la debacle vital.
Todo muy intenso, alimentado por ingobernables destinos, al límite entre la emoción contenida y la sobreactuación.
Sinopsis:
Emilia, ama de casa agobiada por la medianía de su vida, su marido fracasado y su maternidad agobiante y mal llevada, siente que se le derrama el vaso de la vida. El mismo día que la abandona el amante, la tarjeta de crédito con la que ha jugado al gato y al ratón por meses la embarga. Ante su departamento vacío y desolado decide tomar una decisión irrevocable: el suicidio.
Dirección: Arturo Ripstein, 2011
Emilia, ama de casa agobiada por la medianía de su vida, su marido fracasado y su maternidad agobiante y mal llevada, siente que se le derrama el vaso de la vida. El mismo día que la abandona el amante, la tarjeta de crédito con la que ha jugado al gato y al ratón por meses la embarga. Ante su departamento vacío y desolado decide tomar una decisión irrevocable: el suicidio.
Dirección: Arturo Ripstein, 2011
