jueves, 7 de octubre de 2010

John Connolly "Los atormentados"


"Este mundo está lleno de cosas rotas: corazones rotos y promesas rotas, personas rotas. Este mundo es, a su vez, una frágil edificación, una colmena donde el pasado se filtra en el presente..."

Daniel Clay, en otro tiempo un respetado psiquiatra infantil, desapareció al salir a la luz los abusos sufridos por varios niños que él atendí­a. Ahora, cinco años después, y cuando ya se le ha declarado muerto, su hija, Rebecca Clay, es acosada por un desconocido que pregunta por su padre. Ese desconocido, llamado Merrick, está obsesionado con descubrir la verdad sobre la desaparición de su propia hija, y Rebecca contrata al detective Charlie Parker para deshacerse de Merrick a toda costa. Parker no tarda en verse atrapado entre aquellos que quieren conocer la verdad sobre Daniel Clay y aquellos que quieren permanecer ocultos a toda costa, pues quizá no estaban del todo al margen de los abusos. Pero intervienen otras fuerzas. Alguien, un fantasma del pasado de Parker, financia la cacerí­a de Merrick. Y las acciones de Merrick han inducido a otros a salir de las sombras: figuras semivislumbradas decididas a vengarse a su manera, pálidos espectros que vagan sin reposo. Han llegado los seres atormentados…

TUSQUETS EDITORES
ISBN: 978-84-8383-067-3
432 pág

martes, 5 de octubre de 2010

Otra ventana: la de la chimenea


Las casas antiguas son como laberintos. Se pasa a los dormitorios a través de las habitaciones.La de esta ventana una vez tuvo una gran chimenea, y siempre ha sido el centro de la casa.

Luego la habitación y la chimenea se hicieron más pequeñas y se convirtió en cocina, donde había una mesa de madera, con un cajón en el frontal, pintada de azul y con un hule con cortes encima. Y el botijo sobre de un plato de losa. Una hornilla conectada a la bombona naranja.

En invierno encendíamos la chimenea y caldeaba todas las habitaciones. Me gustaba sentarme al lado del sillón de mi padre para que me contara historias, mientras fumaba despacio.

Tengo nostalgia de aquellos fines de semana que nos juntabamos todos, con los niños aún pequeños y hacíamos migas y paella en la lumbre, sobre unas estreves, en una sartén muy grande. Recuerdo a los niños preguntando con el plato y la cuchara en mano, "cuánto les queda a las migas".

Había veces que la chimenea echaba mucho humo hacia dentro y aunque hiciera mucho frío había que abrir esa ventana y todo,todo, incluídos nosotros nos impregnábamos de ese olor tan peculiar , que es como los recuerdos, escuece los ojos.

viernes, 1 de octubre de 2010

La ventana de mi adolescencia


Esta era la ventana de mi dormitorio en mi adolescencia.

Entonces, justo debajo tenía una pequeña mesa de escritorio de patas torneadas y mi máquina de escribir Olivetti. Está orientada hacia el norte, y da a un patio interior de la casa.Tenía un mosquitero muy tupido por delante de las rejas. A la izquierda de la mesa había un baúl con un espejo rectangular e inclinado por encima. Era una habitación pequeña, de paredes gruesas, encaladas de color rosa y el techo de blanco con vigas marrones. La puerta era de tablas con un picaporte y en invierno se encajaba. El suelo estaba pintado en rojo.

Y en la pared tenía las postales de atardeceres que me enviaban mis amigos y los póster pegados de los Pecos, Camilo Sexto, Bony M, Abba, Miguel Gallardo, y casi todos los guaperas de la época que salian en la revista del Super-Pop. Sobre la mesita de noche tenía un niño Jesús con sus bracitos extendidos y el dedo anular que le asomaba el alambre, tumbadito en su cuna llena de paja.

También una caja de música que me regalaron los de mi pandilla por mi diesiciete cumpleaños, con forma de piano blanco. Apenas tenía espacio para nada más. En la esquina, un sillón de nea. Escondía mi diario de pastas verdes debajo del colchón. Y mi madre lo leía. Entonces empecé a escribirlo en inglés. Y ahora ya ni entiendo mi letra de entonces, ni el inglés que escribía.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Soñar con ventanas




Soñar con ventanas significa grandes esperanzas y posibilidades.

Soñar que mira por una ventana hacia fuera simboliza su actitud hacia la vida, su intuición, su opinión. Tal vez está reflexionando sobre una decisión y busca algún tipo de ayuda. Tal vez necesita viajar y ver mundo, para adquirir experiencia.

Soñar que mira por la ventana hacia dentro, significa que últimamente se ha estado preguntando sobre sus sentimientos o comportamiento.

Siempre es bueno soñar...
Aunque sea con ventanas!!

domingo, 26 de septiembre de 2010

Garriga Vela y los libros(Publicado en Sur, Cruce de Vias, 26-09-2010)


El tiempo y los libros



Me atraen los mares, los desiertos, los lugares donde la vista se pierde en el horizonte. Sin embargo, mi casa no tiene ni un rincón vacío. Los libros cubren las estanterías y se amontonan alrededor y encima de los muebles. Ya sé que los podría comprimir en un artefacto del tamaño de media cuartilla, pero necesito verlos constantemente aunque sólo sea de soslayo. Mi lugar de trabajo es el comedor. Paso el día entre libros en lugar de personas. Miro el lomo de los libros como si fuera el perfil de los amigos. Una compañía tranquila, fiel y silenciosa. Miro a Carver, Coetzee, Cheever, Conrad, que están a la izquierda del sofá ordenados alfabéticamente por autores extranjeros, y su presencia me evoca momentos felices.

La relación que guardo con los libros es similar a la que mantengo con esos viejos amigos que sólo veo de vez en cuando pero que al volver a encontrarnos enseguida recuperamos la antigua complicidad. Me gusta pasear entre los libros. No podría encerrarlos en un sitio tan frío e impersonal como un 'e-book'. Un libro electrónico no posee papel, ni perfume, ni notas escritas a mano ni entradas de cine ni billetes de viajes ocultos entre sus páginas. Un 'e-book' sería como poner una foto del mar o del desierto delante de mi terraza. El paso del tiempo y la aventura de vivir que se reflejan en los libros no admiten decoraciones.

Pertenezco a otra época y a una clase de personas que necesitan a su lado la presencia de los objetos queridos. Creo que lo que no vemos lo acabamos olvidando. Trasladar mis libros a un 'e-book' sería como recluirlos en una residencia que poco a poco iría dejando de visitar. El desierto está fuera, igual que los océanos y el cielo infinito; sin embargo su alma es como un libro cerrado que desea caer en manos de algún lector.

Ya sé que todo el saber del mundo cabe en esos aparatos electrónicos que ocupan una miseria, pero yo soy fetichista y necesito acariciar el objeto de deseo y sentir el tacto del papel. Amo los libros y me resulta hermoso el natural deterioro que va produciendo la edad. Mis libros tienen escrito en la primera página mi nombre y la fecha en la que nos conocimos. Los más viejos guardan impresa la letra del niño que fui. El tiempo y los libros. No sería capaz de abandonarlos. No renuncio a ninguno. Los miro y me sonríen. Existe entre nosotros una secreta complicidad.

He de confesar que me atormenta una pesadilla: tengo la sensación de que vivo encerrado en un mundo de papel y que fuera hay alguien que tiene la facultad de encenderme y apagarme como si yo fuera un 'e-book'. Entonces me invade el inquietante temor de que ese ser, desalmado y poderoso, me desplace a cualquier rincón y me olvide para siempre.


JOSÉ ANTONIO GARRIGA VELA