martes, 27 de octubre de 2015

RELATOS EN 35MM



El  pasado 16 de octubre se presentó en el Centro Andaluz de las Letras el libro Relatos en 35 mm.  Editorial El Sendero. Que ha reunido 17 cuentos, inéditos hasta ahora, dedicados todos ellos al cine y Andalucía. 
 En el acto participaron José Luis Ordóñez, responsable la edición y del prólogo, y mis compañeras Inmaculada Reina, Isabel Merino del grupo de escritores Punto y Seguido, además de José Carlos Carmona que asistió al acto a través de videoconferencia.

Los 17 relatos están llenos  de esa pasión por el cine y ese recuerdo nostálgico por aquellas películas o personajes que nos dejaron marcados en una época de nuestras vidas y que de alguna forma han cambiado o se han perdido en el tiempo. 


Este libro es como un puzzle en 3D donde cada relato aporta una pieza de la vida, del recuerdo o la nostalgia del imaginario de cada autor, trocitos de este fantástico mundo que es el cine. Fragmentos de películas, nostalgias de un cine que fue y ya no existe, de un  rodaje agotador, la forma de buscar su financiación, la aventura de una famosa actriz que se da a la fuga, la ternura del recuerdo de una niña que va con su padre por primera vez al cine...


Cristina Cerrada nos lleva a una localización de especial significado en el desierto Almeriense; Juan Carlos Palma analiza el extraño caso de la familia Cansado, que prohíbe a sus hijos ver cine; María Zaragoza sigue los pasos de Natalie Portman en El ataque de los clones, en el rodaje en Sevilla; Juan Varó Zafra nos traslada a ese mundo donde el cine y la política pueden llegar a una alianza no siempre perfecta; Loli Pérez nos traslada a la década de los setenta a través del desaparecido cine Aliatar y las vivencias de su personaje que de alguna forma pierde la inocencia; Javier Márquez Sánchez recrea un divertido diálogo de unos humoristas célebres con una voz muy personal; Isabel Merino relata la frenética presencia de Vivien Leigh en Andalucía a través de una curiosa mujer y un trepidante viaje; José Iglesias Blandón bucea en universo de referencias cinematográficas y obsesiones reconocibles; Sandra R. Fernández describe con nostalgia las escapadas al cine de una niña con su padre; José Carlos Carmona nos ofrece un relato vinculado a un programa radiofónico; Inmaculada Reina se sumerge en el duro y sacrificado mundo del  rodaje de un corto en la campiña Cordobesa; Salvador Navarro se acerca al terreno del drama con una actriz que se enfrenta a un último desafío; Clara Astarloa describe en su relato secuencias de la historia de  La reina de la noche; Sonsoles Yovanka nos lleva a una relación rota, que no se puede sacar del alma a través de los recuerdos de las películas que compartieron; Pedro Pablo Picazo viaja hasta Trebujena, donde se rodó El imperio del sol, y cuenta como llegó a odiar e Steven Spielberg; Elena Marqués narra una historia con un seductor y desafiante Sean Conenery; y Antonio Rivero Taravillo se acoge a motivos musicales y cinematográficos para visitar tierras almerienses.
Diecisiete relatos, diecisiete pedazos de vida, diecisiete desafíos por parte de unos escritores que se enfrentan a la construcción del relato desde diferentes ángulos, estilos, temáticas, formando un volumen cinematográfico de historias, pasiones y obsesiones.
¿Tiene su entrada? Acomódese. Las luces se apagan y la proyección sobre la pantalla blanca indica que Relatos en 35mm va a comenzar. Se ruega apaguen los dispositivos móviles. El viaje comienza.



Un libro totalmente recomendable para nostálgicos y amantes del cine que se puede adquirir a través del enlace Editorial El Sendero y en Librerías Proteo Prometeo de Málaga.

sábado, 8 de agosto de 2015

LECTURAS DE VERANO






Entre los libros leídos este verano quiero destacar dos, El verano sin hombres de la escritora americana Siri Hustvedt, y La Encajera del francés Pascal Lainé.

En ambas novelas el abandono es el tema de fondo. En el caso de El verano sin hombres la abandonada es una mujer de cincuenta y pico años a la que su marido le pide una Pausa, después de treinta años de un matrimonio ejemplar. 
En el segundo caso, La Encajera, es Pomme una joven humilde de dieciocho años que es abandonada por su padre cuando es una niña, su amiga y su primer y único amor, un estudiante de clase social y cultural más alta que ella.
 Ambas mujeres son desgraciadas ante el abandono, pero los recursos con que cuenta cada una son muy distintos y los resultados también.

Mientras Pomme, la joven humilde vuelve a casa de su madre, se encierra en su habitación para más tarde pasar sus días en un sanatorio, Mía la esposa cincuentona, padece un ataque de locura temporal, es internada  en un psiquiátrico de inmediato. Para Mía son otros tiempos, otro país, es otro personaje contado desde la perspectiva de una mujer que le da un punto de esperanza.

Mía se marcha al pueblo de su infancia dónde aún vive su madre octogenaria, en una residencia. Da clases de poesía a un grupo de adolescentes y hace amistad con Lola, la vecina de al lado que tiene una niña pequeña y un bebé. Tiene conversaciones telefónicas con su psicóloga con la que desahoga su frustración.  Mía  sale del agujero de la locura, gracias al apoyo de sus seres queridos, amigas y a la literatura. Relata su frustración, sus sentimientos en primera persona  unas veces en tono emotivo y otras de comedia. Y los hombres en esta novela solo aparecen en la mente o las conversaciones de las protagonistas femeninas.


"Lo que sucedía era que había sido incapaz de forjarme un espacio propio o, más bien, que no lo había hecho como debía. Algunas personas se apropian simplemente del espacio que necesitan, expulsando a codazos a los intrusos hasta tomar posesión de él."

 Mientras Pomme se encierra en sí misma y su madre no se atreve a consolarla ni a hablarle, solo a hacer elucubraciones sobre la posible boda de su hija y de buscar a Aimery para que vaya a visitarla.


En Un verano sin hombres, Mía es consciente del tiempo, de como la vejez va devorando a cada una de las amigas de su madre. Se deja abrazar por su hermana Bea, por su hija. Es cómplice de su vecina cuando discute con su marido. Participa en un club de lectura en el que debaten Persuasión de Jane Austen. Vuelve a vivir y se pregunta si realmente necesita a su marido.


“El tiempo nos confunde, ¿verdad? Los físicos saben cómo jugar con él, pero el resto de nosotros tenemos que ajustarnos a un presente vertiginoso que se transforma en un pasado incierto y, por más embrollado que ese pasado resida en nuestra memoria, siempre avanzamos inexorablemente hacia nuestro final.”

La Encajera, es un amargo ejercicio sobre el abandono,  la soledad y el desencanto. Construida a base de silencios,  muestra la convivencia, el amor y la incomunicación entre dos seres indefensos. Pomme una chica sencilla, pura, introvertida se enamora de Aimery un estudiante que queda fascinado por su belleza en un principio. Ella atrapada dentro de la jaula de su mundo interior. Una crónica del abandono y incapacidad de superarlo por falta de recursos afectivos, económicos y sociales.

“Pomme se durmió. Aimery la oía respirar. Nada había cambiado. Seguía siendo la misma paz, inaccesible, incomprensible. Estaba otra vez solo. Hubiese querido despertarla, sacudirla, que le dijera alguna cosa, que era feliz, o estaba triste, poco importaba. Se levantó. Fue hacia la ventana. El cielo era una laca negra.  No se veía resplandecer un manto de estrellas. Una gota de lluvia cayó caliente. Luego, nada. No soplaba viento. Se oía el mar, muy lejos. No quería despertarla. ¿Para qué iba a servir? No estaría menos ausente que en el fondo de su sueño. Y esperó a que amaneciera. No era desgraciado. Ni siquiera se sentía decepcionado. Se cargaba de paciencia. En París sin duda todo sería distinto. Y luego pasaría el tiempo.”

 En La Encajera se narra el abandono vivido por una mujer y desde el punto de vista de un hombre en tercera persona. La mujer es un ser bello y extraño, apenas sabemos nada de sus sentimientos.

“Él hizo el amor en medio de un profundo recogimiento, y siempre con el mismo gesto de  desvelar. Él ya había conocido este placer, pero todavía nunca esta emoción. Sin embargo, la emoción terminó con el placer, como privada de su fuente, que no era, pues, aquella muchacha en concreto.”


  Dos novelas totalmente recomendables.

miércoles, 10 de junio de 2015

Viajes alternativos



Viajamos mucho aquellos días.  Por territorios empantanados de nuestra memoria. Por carreteras sinuosas que tarde o temprano nos devolvían al punto de partida. Viajamos para escapar de nosotros mismos, a través de  palabras escritas, sin movernos del mismo sitio. Unas veces como turistas acelerados, sin ver ni sentir; otras como trotamundos que se enamoran de cada paisaje, de cada historia, de las gentes sencillas que habitaban aquellos lugares. Con la añoranza del regreso y  de escapar, a la vez, por la ventana de esa vida vacía que trataba de engullirnos.

                                                                          ©Loli Pérez
Imagen: Polanoid.net

lunes, 25 de mayo de 2015

Quiero y no puedo

    
Imagen de Internet

Me tocaba escribir entrada para el blog. No hoy, sino  hace ya varias semanas. Les he pedí a mis compañeros que escribieran por mí.  Llevo días,  puede que meses en los que no consigo escribir. Un bloqueo, un miedo a no estar a la altura, a no hacerlo bien. 
Lo achaco a la situación familiar y laboral que me absorbe de una forma que me impide tener un momento de calma, sentarme un rato, pesar, escribir. Dedicar horas de vida, de  cansancio, de sueño, de descanso. Horas que se me escapan como una bandada de estorninos.

                                           (Imagen de polanoid.net)

 Tiempo en definitiva que se va.
                                                  
 Leo, eso sí, es mi escape a la monotonía. Pienso en hacer una reseña sobre el libro leído de un autor que conozco y aprecio. Pero no me ha gustado lo suficiente, los personajes son absurdos, vulgares, actúan solo para tirar de la trama, para tener al lector enganchado, no me los creo. Leo otro libro,  una buena prosa, me gusta la historia, la estructura y como está escrito, miro en la red y hay unas reseñas estupendas, escritas ya, mucho mejores que la que yo podría llegar a escribir. Para qué, me pregunto. Para qué estar horas escribiendo algo que ya está escrito. 
Alguien dijo hace unos días que los blogs habían muerto. No estoy de acuerdo, siguen vivos, pero no son tan interesantes como navegar por las redes sociales, este mismo tiene visitas, de muchos países, EEUU, China, Mexico, Argentina, Malta, Alemania, Turquía, Marruecos, Canadá, Reino Unido, Rusia, Brasil, Honduras, pero ni un solo comentario. Ya no tenemos tiempo de decir nada, ni yo misma lo hago, leemos y pasamos de largo en silencio, aunque nos haya interesado, o no. No nos importan las horas que esa persona haya invertido en escribir la entrada.
 La vida va demasiado deprisa. Como decía Isabel Bono los otros días, pasamos el dedo por una pantalla y creemos que estamos informados, que somos cultos, sin detenernos a reflexionar. Gotas de información, sin entrar en mayores. Artículos de un periodista crítico vetados en la red. Días sin horas y horas que pasan sin que nos demos cuenta.

Quisiera volver a escribir, sentir esa emoción, ese cosquilleo por la mente y las entrañas.  No pierdo la esperanza. Pero de momento se resiste, me limito a procrastinar, como dirían mis compañeras.

domingo, 17 de mayo de 2015

Littel Terror Stories, La huida por Concha Ponce

                           

LA HUIDA

Herman se queda asustado cuando ve la puerta abierta de su cubil, y discretamente se asoma, se siente libre, y a grandes zancadas se interna en el bosque.
Los rayos del sol le llenan de alegría, nunca se había sentido tan feliz.
El color de las flores, el trinar de los pájaros y las ardillas jugueteando a su alrededor, se siente pletórico, empieza a reir y el bosque reverbera con sus carcajadas.
─¿Quién está ahí? El se gira, a su lado está una criatura angelical.
─Me llamo Julieta, alargándole una margarita. Herman está alarmado.
─¡Yo soy un monstruo! ¿No te doy miedo?
          ─Tú eres perfecto, le responde la niña. ¿Quieres venir a mi casa? El asiente con la cabeza.
Cuando llegan al hogar de Julieta, él se siente gratamente sorprendido al comprobar que el padre de la niña. Es igual que él.
Y la chiquilla cogiéndole de la mano le dice:
─¡Yo sí que soy rara!


                                                          ©CONCHA PONCE